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Bailar con tambores

DANCING WITH DRUMS


Cuentan que ya en los papiros egipcios del año 1500 antes de nuestra era se le confería a la música una suerte de gracia divina para favorecer la fertilidad de la mujer.
Los griegos fueron todavía más lejos y le concedieron poderes especiales en la curación y prevención de enfermedades. Así, el sabio Aristóteles hablaba del valor médico de la música, mientras Platón recomendaba asociarla a la danza con la finalidad de calmar los temores y las fobias.

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